2 de Abril de 1885

A 140 años de la muerte en Chalchuapa de Justo Rufino Barrios, una breve recopilación del aniversario de su muerte a través de los periodicos El Guatemalteco, El Imparcial, El Norte, El 2 de Abril, y el Diario de Centro América.

El 11 de abril de 1885, apenas nueve días después de la muerte de Justo Rufino Barrios en la Batalla de Chalchuapa, el Diario Oficial El Guatemalteco publicó un extenso homenaje póstumo en su sección editorial. En sus páginas, el periódico resaltaba la trascendencia de su figura y el impacto de su gobierno en Guatemala.

A lo largo del artículo, se describe a Barrios como el arquitecto de la Guatemala moderna, un líder enérgico que, con su visión y determinación, transformó al país en poco más de una década. El editorial subraya sus logros en materia de educación, infraestructura y estabilidad política, destacando que su legado perduraría en la historia del país.

Sin embargo, más allá de la exaltación de su obra, el homenaje también reflejaba el sentimiento de conmoción e incertidumbre que su muerte dejó en la sociedad guatemalteca. En un tono solemne, el artículo reconoce que su ausencia marcaría un antes y un después en la nación, sugiriendo que su liderazgo había sido un pilar fundamental para el desarrollo del país.

Más de 30 años después, en 1916, El Norte de Cobán reafirmaba el legado de Barrios, recordándolo como el “titán” que cayó en su lucha por la unión centroamericana. En El 2 de Abril de Mazatenango, lo recuerdan como “el Benemérito de la Patria Guatemalteca” y como un símbolo de la lucha por la modernización y la integración de la región.

A 140 años de su fallecimiento, estos testimonios siguen siendo una pieza clave para entender cómo se percibió su muerte en su época. La pregunta que sigue vigente hoy es: ¿Cómo recordamos a Justo Rufino Barrios? Su legado sigue generando debate, pero sin duda, su influencia en la historia de Guatemala es innegable.

EL JENERAL J. RUFINO BARRIOS[1]

Mucho tiempo ha de pasar antes de que se reponga Guatemala de la profundísima impresión causada en todas las clases i en todos los hombres de la sociedad por la muerte tan lamentable como inesperada del Jeneral J. Rufino Barrios, el primer presidente constitucional de la República, fundador de las actuales instituciones i creador de todas las obras de progreso con que está enriquecido el país. Inesperada fue su muerte pues nada es tan fácil en los azares de la guerra como que sucumba del Jefe del Ejército, especialmente cuando no puede contener la impetuosidad de su carácter i este lo lleva a dirijirlo todo como Jefe i a lanzarse a pelear como soldado, era tal la confianza que inspiraba aquel hombre extraordinario, que repasando todas i cada una de las calamidades que podían traer los imprevistos reveses de la suerte, ninguno había imajinado que sufriéramos el que desgraciadamente hemos sufrido, i que por cierto, es el mayor i más deplorable de todos. 

La historia del Jeneral Barrios es la historia de Guatemala en los últimos trece años: a el se le debe el establecimiento de una paz sólida i fecunda de que, por tan largo periodo de tiempo no se había disfrutado antes de ahora: a él, la creación de instituciones que consagran el respeto de todos los derechos del ciudadano: a él es deudora Guatemala de innumerables i magníficas carreteras, de ferrocarriles, de telégrafos, de códigos en todos los ramos de la lejislación, de magníficos e innumerables edificios para la instrucción, para el alivio de los desvalidos, para la comodidad i el bien de todos. A él mui especialmente debe la juventud haber salido del estado de postración a que vivía reducida, á el, debe el pueblo haber tenido verdadera representación i a él deben las jeneraciones que se levantan el inestimable beneficio de la instrucción, qe con el más ardoso empeño trató de difundir i difundió benéficamente por todos los ámbitos de la República.  En igualdad de circunstancias, puede afirmarse sin exajeración que no ha hecho otro hombre ni es fácil que otro hiciera lo que el Jeneral Barrios deja hecho en Guatemala. 

Cambiar en un corto período de tiempo las instituciones i la faz de una sociedad envejecida en un réjimen que si era contrario a las leyes de progreso, tenía muchos intereses empeñados en sostenerlo; crear el espíritu de acción i de empresa que si no estaba completamente muerto, estaba sumido en pesadísimo letargo mui semejante a la muerte: encontrarse sin nada i crearlo todo, i crear tanto que la República pudiera presentarse orgullosa i no tener nada que envidiar, solo puede ser la obra del jénio que da vida i acción a cuanto toca con su mano. 

I la República, debido es manifestarlo, correspondió dignamente a lo que la eminente personalidad del Jeneral Barrios merecía. Respetuosa sumisión, cariñoso afecto, prestijio incomparable, fe ciega, todo lo tenían los pueblos para el Jeneral Barrios, en quien veían con razón al mismo tiempo que el hombre del destino llamado a empujar al país con valiente impulso por la vía del progreso al padre, al amigo, al defensor infatigable. I cuantos se asercaban a él le querían de corazón porque para todos tenían el ascendiente irresistible de su superioridad i de su grandeza de corazón; i cuantos le trataban sentían por él admiración i amor i se sentían atraídos hacía él por una como fuerza invencible a la que no era dable sutraerse. Así es como la noticia de su muerte ha producido una promoción que difícilmente ha sentido Guatemala con ningún otro suceso; i todos están comprendidos en el duelo universal de la nación i todos van a dejar una lagrima sobre el sepulcro que encierra los restos del hombre que sin duda, ocupa puesto distinguido si acaso no es el primero entre los hombres prominentes de la historia de Centro-América.

No puede menos de ser un hombre mui grande, el que deja tan grande vacío: los guatemaltecos guardarán siempre su nombre i su memoria con amor i veneración: i si pudieran algún día borrarse de sus corazones, allí están para proclamarlos los monumentos que ha dejado por todas partes. Barrios será el nombre que se presente a los ojos del que abra nuestras leyes fundamentales, del que rejistre nuestros códigos, del que consulte o aplique las libres i progresistas disposiciones que rijen en el país: Barrios el nombre que llevan escrito los alambres del telégrafo, los rieles i las locomotoras: Barrios el nombre escrito en las vueltas de las carreteras, en los edificios nacionales, en las escuelas, en las calles, en las alamedas i paseos: Barrios, en fin, el nombre que lleva impreso todo lo que es mejora, todo lo que es adelanto en la Capital i en cada uno de los Departamentos. Los guatemaltecos jamás olvidarán ese nombre, pero si lo olvidaran, está para no dejarlo borrarse jamás, ese cúmulo extraordinario de obras emprendidas i concluidas por él, de entre las que muchas hai que una sola bastaría para inmortalizar el nombre de un Gobernante i de su Administración. 

El Jeneral Barrios duerme ya en el polvo del sepulcro, pero su aliento ha quedado en todo i ha dejado el glorioso ejemplo de una vida consagrada al servicio de la Patria i de una muerte heroica por una grande i gloriosa idea, porque ninguno hai que se tareva a decir que no es en el fondo, la mas grande i jenerosa de las ideas, la de una sola nacionalidad para Centro-América.

Fuerte i resignado ante la desgracia inevitable, el pueblo de Guatemala ha sabido demostrar cuanta fue la influencia que en el ejercicio el Jeneral Barrios i el orden por el establecido, i lo ha demostrado con su respetuosa conducta i decidida adhesión a la Autoridad del dignísimo Ciudadano, Jeneral Don Manuel Lisandro Barillas, Designado a quien llama la lei Contitutiva para ejercer la presidencia. Ya que son impotentes los pueblos i la ciencia i el cariño para volver el soplo de la vida aunque fuera por unos instantes a los seres queridos que arrebató la muerte, i por quienes darían su sangre i su existencia, respetamos, haciendo todo esfuerzo para mantener la tranquilidad pública el reposo del ilustre Mandatario cuya vida fue una lucha constante i una perpetua ajitacion por el bien i adelanto de Guatemala: que su sueño sea respetado, que no llegue a él mas que agradable concierto de la paz i de la armonía en toda esta Patria que para el fue tan querida; i todos unidos, todos respetuosos a la lei i a la autoridad establecida por la lei, marchemos con resolución i con fe a trabajar decididamente por la prosperidad i engrandecimiento de Guatemala, realizando así la mas hermosa ilusión inolvidable Presidente, Jeneral J. Rufino Barrios.

RERCORDANDO AL HÉROE[2]

Como hombre, sintetizó las aspiraciones de su tiempo, y como héroe, supo arrancar a la gloria el laurel para señor su frente.

La vida de Justo Rufino Barrios se manifestó de lucha permanente, de batalla intensa sin tregua ni descanso, con arrogante gallardía y valor incomparable. 

Hace cuarenta y siete años cerrada quedó la tumba de una de las más altas personalidades políticas de nuestra historia y hoy, a través de ese tiempo, apenas nos es dable recordar con cariño uno de los episodios más interesantes que se desarrollaron en Guatemala. 

EL 2 DE ABRIL[3]

Cada año se acentúa el homenaje del espíritu público hacia la memoria del Benemérito de la Patria Guatemalteca, General Justo Rufino Barrios; y no podía ser de otro modo dada la intensidad de la acción política del insigne Reformador que imprimió un cuarto de conversión á la marcha del país aún antes de que se iniciara lo propio en otros países del mundo.

La obra fué colosal por lo mismo que tuvo que emprender encarnizada lucha contra los elementos reaccionarios, terribles y sombríos que a través de los siglos han ensangrentado y querido detener el movimiento de avance de la humanidad.

El General Barrios representa en Centro América los principios avanzados del siglo y por eso los pueblos hacen verdadera justicia á su recuerdo con estos populares homenajes que sobre llevar el sello de la homogeneidad revisten un carácter espontáneo é intelectual.

Mazatenango, que hoy se halla al nivel de los pueblos cultos—aunque algo apartado de los grandes centros— acaba de dar un paso de singular trascendencia en el sentido de consagrar los dogmas del liberalismo acordando, por medio del Club “2 de Abril,” la erección de un monumento al héroe de Chalchuapa, en la plaza principal de la población. No cabe dudar que las ideas de progreso se apoderan de todas las almas bien intencionadas y que con el tiempo, cada habitante de Guatemala, será un soldado de avance en el desfile de las inteligencias al porvenir de la Patria.

El periódico anual “2 de Abril,” al lanzarse hoy al estadio de la prensa, saluda á sus colegas del mismo, y a los que sienten su corazón palpitar bajo las doctrinas del Republicanismo y de la Democracia.

2 de abril de 1911.

EL NORTE[4]

Todos los que comulgamos con los sagrados principios proclamados el 71, y los que como verdaderos centroamericanos abrazamos la gran causa con que soñara el invicto General Justo Rufino Barrios, gloriosamente muerto frente a las trincheras de Chalchuapa, por deber y por gratitud rememoramos con el alma contrita, el aniversario del 2 de Abril de 1885, en que para Centro América se eclipsó la existencia de uno de sus abanderados, al pretender recoger el pendón que el ruin separatismo hizo pedazos dividiendo a la gran familia.

Más de un cuarto de siglo ha transcurrido desde aquella época en que el titán cayó al golpe certero de fratricida bala, y el recuerdo del caudillo está siempre fresco en la mente de los que aman la Unión y sueñan con ella; su memoria está latente en el corazón de sus ardientes admiradores que le rinden fanático culto en el altar de la Patria, como al semidiós de sus glorias inmortales.

Pensando en Barrios, el Jefe unionista, se piensa también en la Patria de nuestros mayores, en esa Patria que es el constante y santo ideal de todos aquellos que no reconocemos fronteras para los pueblos hermanos y que aspiramos a que el porvenir decida de la suerte de estos cinco girones en que se divide el istmo de América Central.

La muerte de Barrios el Grande, será siempre glorificada por todas las generaciones del futuro, y a través de la Historia, ese nombre heroico, resonará como el eco de la fama, juntamente con aquellos otros mártires que han escollado en la empresa de unir a estos pueblos.

Las manifestaciones hechas cada 2 de abril en homenaje a Barrios, en toda la República, prueban evidentemente que Guatemala evidentemente es unionista, y detesta la separación; y conste en esas demostraciones de duelo, no se refleja resentimiento, ni odio para ninguno, solo se concretan a honrar la memoria de quien fue el último paladín que quiso traer la resurrección de los países disgregados.

Así como todos van en este día de dolorosos recuerdos a depositar las flores de su cariño ante el monumento del General Barrios, nosotros rendimos el tributo de nuestra gratitud consagrándole al caudillo de la Unidad Nacional estas pálidas líneas que traza nuestra pluma. – Emilio Rosales Ponce.

EL ANIVERSARIO HOY[5]

El Presidente de Guatemala que murió en Chalchuapa. 

El Aniversario 38 de la muerte del General Justo Rufino Barrios sorprende a Guatemala, como otras veces, en medio de una crisis del liberalismo. 

Las recordaciones del caudillo, más o menos fervientes, expresan un ansia nacional, la de seguir por una vía recta, con ánimo imperturbable hacia al progreso, aspiración suprema, médula de los esfuerzos del General Barrios. 

Y no hace falta trasegar apuradamente la historia patria para poner en la hoja del periódico una vibración de aquella vida fuerte que se extinguió el dos de abril. 

Todos saben de Barrios: su obra está reciente, las savias que él infundiera violentamente a la vida de Guatemala nutren aún cerebros y corazones. 

Nosotros no hacemos sino constatar nuestro recuerdo al viril ex-Presidente de Guatemala, en la fugacidad de esta nota. Sin elogios que no requiere, sin regateos también innecesarios. La figura de Barrios es una de las más rígidas de nuestra historia.


[1] “El Jeneral J. Rufino Barrios,” El Guatemalteco (Guatemala, Guatemala), 11 Abril 1885, copia en posesión de la Hemeroteca Nacional de Guatemala, Guatemala, 2024.

[2] “Rercordando al Héroe,” Diario de CentroAmérica (Guatemala, Guatemala), 1 Abril 1933, copia en posesión de la Hemeroteca Nacional de Guatemala, Guatemala, 2024.

[3] “Homenaje,” El 2 de Abril (Mazatenango, Guatemala), 2 Abril 1911, copia en posesión de la Hemeroteca Nacional de Guatemala, Guatemala, 2024, Justo Rufino Barrios.

[4] “General Justo Rufino Barrios,” El Norte (Cobán, Guatemala), 2 Abril 1916, copia en posesión de la Hemeroteca Nacional de Guatemala, Guatemala, 2024.

[5] “El Aniversario Hoy,” El Imparcial (Guatemala, Guatemala), 2 de Abril de 1933, copia en posesión de la Hemeroteca Nacional de Guatemala, Guatemala, 2024, Justo Rufino Barrios.